23 Oct 2018

¿Qué Nos Dice La Corrupción Sobre la Naturaleza de Dios?

Dado que Dios es Soberano, ¿Por qué permite la corrupción? Esta es una pregunta totalmente válida. Después de todo, se asemeja en mucho a la pregunta sobre la existencia del mal y por qué Dios permite que el mal exista…
Por Dr. J. Alberto Paredes

Dado que Dios es Soberano, ¿Por qué permite la corrupción?

Dr. J. Alberto Paredes

Hace unos días, platicando con un colega médico, amigo con quien trabajo, y hablando sobre el tema de la revelación natural de Dios, mencioné que Dios revela Su naturaleza a través de Su creación. (Mucho) más adelante en la conversación, también mencioné que toda la creación había sido corrompida a partir de la introducción del pecado. A lo que él me preguntó, “Entonces, ¿qué nos dice la corrupción acerca de la naturaleza de Dios?”

Esta es una pregunta totalmente válida. Después de todo, se asemeja en mucho a la pregunta sobre la existencia del mal y por qué Dios permite que el mal exista. Además, vivimos en un país que ha sido profundamente afectado por la corrupción.

Definiendo la Corrupción.

¿Qué Es?

Para poder hablar sobre la corrupción, es necesario primero dejar en claro qué es la corrupción y qué no es la corrupción.

En cuanto a categorías ontológicas (en cuanto a propiedades del ser por sí mismo), decimos que la corrupción es un ente dependiente (o procedente) y no inmanente. Esto quiere decir que la corrupción no puede existir por sí misma. Tiene que existir antes algo perfecto, puro, bueno, para que al esto cambiar, y deteriorarse, exista entonces corrupción. Esto guarda una relación estrecha con la definición misma de corrupción.

Bíblicamente, la corrupción es definida como la propensión del mundo hacia el cambio y el deterioro[1]. Mientras que la RAE aporta siete connotaciones para lo que es la corrupción. Lo que las siete connotaciones tienen en común, es que las siete son connotaciones negativas. Dentro de los términos que más se repiten en estas siete connotaciones encontramos tales como: alterar la forma, echar a perder, depravar, dañar, pervertir y deteriorar.

Esto nos da una pista sobre la estrecha relación que existe entre las propiedades ontológicas de la corrupción con relación a su significado. La perfección es una constante necesaria sine qua non hay corrupción. La pureza es una condición necesaria para que la corrupción exista, pero no al revés. La corrupción se encuentra en una categoría menor a aquella a la que pertenecen la perfección o la pureza.

¿De Dónde Viene?

La pregunta de mi colega amigo llevaba implícita la premisa de que, si la corrupción existía, entonces esta proviene y/o refleja la naturaleza de Dios. En ese caso nos encontraríamos con un gran problema teológico, ontológico, y filosófico. Sin embargo, aunque sí es cierto que, ultimadamente, todo lo que existe es porque Dios quiere que exista, no todo lo que existe procede directamente de Su naturaleza, ni refleja directamente una característica de Dios.

Entes como el mal, la muerte, el pecado y la corrupción, no provienen ni reflejan la naturaleza de Dios. Las cosas que provienen y reflejan la naturaleza de Dios, al igual que su fuente, deben ser inmanentes, y no procedentes o dependientes. Por ejemplo, de Dios, provienen entes como la Santidad, la pureza, la perfección y la vida. La cuales, todas pueden existir sin la necesidad del pecado, la depravación, la corrupción y la muerte. Entonces, si la corrupción no proviene directamente de la naturaleza de Dios, ¿de dónde se origina? Bueno, se origina en Su propósito. Dentro del propósito de Dios, el cual está subyugado a Su santidad (lo que lo hace un propósito santo), se encuentran los orígenes de entidades oscuras como el mal, el pecado, la muerte y la corrupción, a la cuales Dios da lugar dentro de Su propósito, no como un problema que esté buscando cómo resolver, sino más bien como el medio para magnificar la manifestación de Su naturaleza.

Esto es un breve resumen de la pregunta sobre el concepto y origen de la corrupción. Abundar en ello nos permitiría redactar volúmenes y volúmenes, pero no es el propósito de este texto.

5 cosas Que Nos Muestra La Corrupción Sobre La Naturaleza de Dios:

  1. Dios es Santo. Siendo que la corrupción no procede directamente de la naturaleza de Dios, Dios entonces es lo ultimadamente opuesto a la corrupción. Dios es el más puro de los seres existentes, y a su vez, incorruptible, inmanente. Tanto así, que de Él proviene el resto de lo creado. Dios es, en Su naturaleza, Santo, Puro e Incorruptible (Rom 1:23). Los mismos ángeles, quienes tienen el privilegio de conocer un poco más de cerca a Dios hasta el momento, observan la enorme brecha que existe entre ellos y la supremacía de Dios debida a Su santidad, y al reconocerse diferentes, le adoran (Is 6:3). Siendo Dios el Ser más puro, nosotros, en nuestro estado de corrupción sabemos que estamos totalmente separados de Dios
  2. Dios es Soberano. Si Dios es incorruptible, Santo, ¿por qué entonces permite la corrupción? La realidad de que la corrupción existe es una verdad tanto empírica como bíblica. Empíricamente, podemos ver, por ejemplo, que México es uno de los países con mayor índice de corrupción. Estas encuestas y sus indicadores no están basadas ni se aplican solo a personas cristianas. Cualquier ciudadano mexicano sabe de alguien o ha sido testigo de la corrupción en este país. Y México no es el único lugar, el mundo entero está corrompido. La Palabra nos enseña esto tanto de los seres humanos (Gen. 6:5;11) como de la naturaleza (Rom 8:21-22). Pero también nos enseña que Dios actúa en todo momento para cumplir Su eterna voluntad (Job 41:11; Lam 3:37). Si Dios utiliza esta corrupción para que Su naturaleza sea magnificada, entonces Dios es soberano aún por encima de la corrupción misma. Dios está en control, aún de la corrupción (Ex 4:11; Hec 4:27-28)
  3. Dios es Bueno. Como habíamos revisado, la corrupción es la posibilidad de depravación, decaimiento, deterioro, daño, y perversión, todas estas, características negativas. Si Dios, en su naturaleza es incorruptible, entonces, la misma realidad de la existencia de corrupción obliga a pensar que, Dios es, por naturaleza, bueno. Las cosas que Dios creó, al momento de la creación, antes de cualquier corrupción, fueron creadas en un estado perfecto, puro, y declaradas buenas, puesto que reflejaban la naturaleza misma de su creador (Gen. 1:31). Todo fue hecho bueno, y en gran manera. La corrupción, aplicando la lógica correctamente, obliga a creer que el Creador es, en Su naturaleza, bueno.
  4. Dios es Justo. Al existir pecado, cuando ocurrió la caída del hombre (representante de toda la naturaleza), la maldad se hizo presente en la humanidad. La ley de Dios había sido quebrantada, desobedecida. Toda desobediencia de la ley es acreedora a un juicio justo. Así también, la corrupción da lugar a la magnificación de la manifestación de la justicia de Dios. Nadie se quedará sin juicio, y a la vez, el justo juicio de un Dios incorruptible a una creación corrompida es la muerte, la destrucción (Sal 73:27; Rom 6:23a; 7:12-14; Heb 9:27).
  5. Dios de Gracia. Sin embargo, aunque, a la verdad, es justo, también por medio de la corrupción se magnifica Su gracia y Su misericordia. Cuando Dios elige para salvación, limpiar del pecado de Su pueblo, rescatar de la corrupción a Sus hijos, se manifiestan en sobremanera la gracia y la misericordia de Dios. En esto consiste su gracia, en que cuando merecíamos juicio que llevaría a muerte, Dios nos da vida en Cristo. En la abundancia de corrupción, ¡sobreabundó la gracia de Dios! (Rom 5:20).

La Posibilidad de Corrupción Da Lugar a Redención.

Pensemos, si no hubiera habido corrupción en el mundo, Dios en realidad aún sería todo lo anteriormente mencionado. Puede haber un Dios Santo sin la necesidad de criaturas pecaminosas, pero la realidad de las criaturas pecaminosas hace resaltar en gran manera la Santidad de un Dios perfecto y puro. Dios pudo haber determinado que jamás existiera corrupción en Su creación, pero lo permite con un propósito santo, maravillándonos así con el alcance total de Su soberanía. Dios seguiría siendo bueno si la creación no se hubiera corrompido, pero Él, al permitir la experiencia de la corrupción, da lugar también a una nueva experiencia. Una experiencia que magnificará la bondad de Dios: La Redención.

Es un dicho popular, que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde… Y nosotros, en nuestra corrupción, perdimos absolutamente todo. El alcance de la corrupción desde la caída fue tal, que el hombre completo y toda la creación se vio afectada. Perdimos incluso la habilidad de recuperar lo perdido, quedando así a merced del justo juicio de Dios. Él pudo haberse mantenido justo en sí mismo sin dar lugar a la creación, pero una creación corrompida exacerba y magnifica la justicia de Dios. La paga del pecado es muerte (Rom 6:23), y esta muerte es lo que todo ente corrupto se merece al ser presentado ante la Suprema Corte de Justicia Santa de un Dios Incorruptible. Corte donde el juicio será con base a estándares divinos, y donde no habrá uno solo que pueda decir “soy acepto por mí mismo tal como soy”. Pero gracias a Dios, esta misma corrupción, da lugar a redención. Dios, siendo consciente nuestra realidad carente de esperanza fuera de Él mismo, diseñó desde la eternidad una maravillosa obra redentora que sería llevada a cabo a través de Su Hijo Cristo Jesús. Cristo vivió la vida perfecta que ninguno de nosotros podríamos vivir. Cristo fue justo y sin mancha delante de Dios. Cristo murió la peor de las muertes. Cristo tomó el pecado de los hijos de Dios, y revistiéndose de pecado, fue sometido al juicio y a la ira de Dios (1 Cor 5:17), siendo clavado a un madero, despreciado por el Padre, y muriendo la muerte que nosotros debíamos morir. Cristo entregó su vida por amor a nosotros. Para que todo aquél que deposite su confianza en Él, venga a ser acreedor a Su justicia perfecta, y su castigo, su deuda, ya haya sido pagada en Cristo por su muerte en la cruz (Jn 3:16).

Si, así es, queridos hermanos, la corrupción permite el escenario perfecto para la manifestación de la magnificencia de la naturaleza de Dios: El Evangelio. Dios, por medio de este evangelio, demuestra la plenitud de sus atributos, demuestra Su Santidad, Su Amor, Su Sabiduría, Su Soberanía, Su Justicia, Su Gracia, Su Misericordia. ¡Todo! A través de la obra salvífica de Jesucristo. Y en esto consiste Su gloria, en la magnificación de los atributos de Dios a través de la obra redentora de Su Hijo Cristo Jesús.

Ahora, cuando conocemos quién es Él, quiénes somos nosotros, lo que merecíamos y lo que Él ha hecho por nosotros, no queda más que vivir en adoración total ante tal Dios.

Podemos entonces entender el peso y la magnitud de pasajes como el siguiente a continuación,

Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Porque difícilmente habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Romanos 5:6-8 NBLH

¡Alabado sea Dios! ¡Gloria, Gloria a Dios! Que aún en un mundo donde hay corrupción, podemos ver que Él es Rey Santo, Soberano, Bueno, Justo, de Gracia y Misericordia, por el evangelio de Cristo Jesús. ¡Aleluya!

Amén.

 

Referencias:

[1]2001, Diccionario Bíblico Conciso Holman. Corrupción. Ed. B&H Español, página 144.

Médico graduado de la Universidad Anáhuac Mayab. Director y Fundador de Enviados México. Estudiante de Maestrías en Divinidades y en Estudios Teológicos del Seminario Teológico Reformado de Charlotte, Carolina del Norte. Ha publicado entradas en otros ministerios como Dios es Santo; y artículos oficiales en el Christian Research Institute. Pasión creciente por la Palabra, y pasión por su país. Promoviendo la Reforma en México, Por Su Gracia…Para su Gloria.

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