17 May 2020

Devocionales en familia: Salmo 91

Por Pbro. Luis García

DIOS, NUESTRO REFUGIO

Por: Eddie López

  • Leamos la Biblia: Salmo 27 RVR60

 1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? 2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. 3 Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado. 4 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. 5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto. 6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y entonaré alabanzas a Jehová. 7 Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; ten misericordia de mí, y respóndeme. 8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová; 9 no escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación. 10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá. 11 Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos. 12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. 13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. 14 Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.

  • Cantemos con gozo: Himno “Vencedor”

Estrofa 1: Muchas veces he pensado, de problemas tan cargado, me pregunto, ¿por qué hay tanta prueba y dolor? Pero en cada circunstancia, Dios me da más de su gracia, y me muestra que soy más que vencedor.

CORO

¡Vencedor! ¡Vencedor! Yo en Cristo he confiado, mi fe está en Dios ¡Vencedor! ¡Vencedor! Sí, ahora yo soy más que vencedor.

Estrofa 2: En el mundo agitado, de la multitud rodeado, nadie ve mi soledad y llanto, Señor; Mas en cada hora oscura, tu Espíritu asegura, que contigo yo soy más que vencedor.

Estrofa 3: Gracias doy por las victorias, gracias doy por las derrotas; a Dios gracias por el duelo abrumador. A través de los problemas veo sus misericordias, y en todo yo soy más que vencedor.

  • Reflexionemos en la Biblia: Salmo 91 RVR60

 1 El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. 3 El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. 4 Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. 5 No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, 6 ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. 7 Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará. 8 Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. 9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, 10 no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 12 En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.  13 Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. 14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 15 Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. 16 Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.

Seguir a Cristo no nos hace inmune a las adversidades o sufrimientos de esta vida. De hecho, Cristo lo indicó cuando dijo “en el mundo tendréis aflicción” (Jn.16.33). Así que los creyentes no ignoramos que enfrentaremos distintas adversidades como tampoco ignoramos lo que debemos hacer en tales circunstancias, esto es, refugiarnos en el Señor.

Y justamente eso es lo que hacían los creyentes del Antiguo Testamento, tal y como vemos en el Salmo 91. Observemos, entonces, algunas de las enseñanzas de este salmo.

Nuestro refugio es el Señor

Lo que primero que hace el salmista es ubicar al creyente en un entorno de seguridad a través de las frases “habitar al abrigo del Altísimo” y “morar bajo la sombra del Omnipotente” (v.1).  El primer título, Altísimo, nos indica que el Señor es poseedor y gobernador del universo  y el segundo título, Omnipotente, señala que Dios tiene poder para hacer lo que desee. Entonces los creyentes que buscan refugio en el Señor viven seguros (“habitan al abrigo”) por aquel que gobierna todo y son protegidos (morar bajo la sombra) por aquel que tiene poder como ningún otro.

Por lo anterior, el salmista confiesa con firmeza: “Diré yo Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré” (v.2). Él no solo sabe quién es Yahweh, a nivel de corazón está convencido que el Señor es su refugio y su protector, todo su ser descansa en Yahweh y lo confiesa para que el angustiado recuerde que la fuente de seguridad es el Altísimo y Omnipotente.

¿Cómo podía enfrentar el creyente aquellas circunstancias adversas? No confiando en sus fuerzas o en alguna deidad pagana, sino confiando en el Señor, creyendo profundamente que el Altísimo y Omnipotente es su refugio y protector.

Beneficios de refugiarnos en el Señor

Puesto que el Señor es su refugio, el salmista y los creyentes pueden vivir seguros en medio de distintas adversidades. El  “lazo del cazador”  y la “peste destructora” (v.3); el “terror nocturno” y la “saeta que vuela de día” (v.5);  la  “pestilencia” y la “mortandad” (v.6); los  ataques que pueden ocasionar muchas muertes (v.7); los “impíos” o malvados (v.8);  el “mal” y la plaga” (v.10) son todas referencias a las muchas y diversas adversidades que el creyente podría  enfrentar. De hecho, la mención del “león y la serpiente” (v.13) señala peligros intensos que pueden poner en riesgo la vida de las personas. Pero en medio de estas posibles circunstancias adversas, el Señor se mostrará hacia los que confían en Él como un ave protectora y un guerrero fuerte (v.4) que cubre, cuida, protege y defiende a los que ponen su confianza en él. Incluso, envía  a sus ángeles para protegerlos y para cuidarlos (v.14).

Así que por muchas que sean las adversidades o por muy intensas que sean las tormentas que se desencadenen alrededor de los creyentes, ellos pueden estar tranquilos en Dios. Él es su refugio, protección y fortaleza. Así que ellos pueden vivir seguros de que nada les pasará, a menos que Dios tenga otros sabios y buenos propósitos para permitir que les toque  algo de lo descrito en este salmo.

Ahora bien, sea cual sea la voluntad del Padre para cada uno de sus hijos, podemos estar seguros de que el Señor nos ayudará y estará con nosotros a cada instante porque él así lo ha dicho. Sus palabras fueron claras: “con él estaré yo en la angustia” (v.15).

Por supuesto, su presencia no solo aplicó para los creyentes del Antiguo Testamento. En el Nuevo encontramos palabras similares. “Y yo le pediré al Padre, dijo Jesús, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: 17 el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. 18 No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes” (Jn.14:16-18 NVI).

Como podemos ver, Dios está con su pueblo. Sigamos, entonces, refugiándonos en el Dios Altísimo y Omnipotente y reconociendo que “en este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” (Jn.16:33 NVI).

  • Dialoguemos en grupo:

¿Por qué será que en ocasiones nos desesperamos, y nos llenamos de miedo o incertidumbre en medio de la crisis?

¿Cómo aconsejarías, considerando lo estudiado, a algún hermano que se encuentra en medio de la adversidad?

  • Oremos en familia:

Supliquemos que el Espíritu Santo nos mueva a refugiarnos constantemente en el Señor.

Pidamos que Dios provea el conocimiento necesario a la comunidad científica para que encuentre una  vacuna contra el Coronavirus.

 

 

Licenciado en Sagrada Teología del Seminario Teológico Presbiteriano San Pablo de Merida, Yucatan y profesor del mismo desde el 2015 en las areas de Biblia y Teología. Pastor ordenado por la Iglesia Nacional Presbiteriana de Mexico desde el 2015 y autor del libro Post tenebras, lux: Recobrando la doctrina reformada. Puedes seguir su contenido en https://www.facebook.com/SoliDeoGloria8/

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