26 Abr 2020

Devocionales en familia: Salmo 3

Por Pastor Luis Garcia

DIOS, NUESTRO SALVADOR

  • Leamos la Biblia: Col 2:13–15 NVI

13 Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados 14 y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. 15 Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal.

  • Cantemos con gozo: Himno, “Grande gozo hay en mi alma”

Estrofa 1: Grande gozo hay en mi alma hoy, pues Jesús conmigo está; y su paz, que ya gozando estoy, por siempre durará.

CORO: Grande gozo, maravilloso; paso todo el tiempo bien feliz, porque veo de Cristo la sonriente faz. Grande gozo siento en mí.

Estrofa 2: Hay un canto en mi alma hoy, melodías a mi Rey; en su amor feliz y libre soy, y salvo por la fe.

Estrofa 3: Paz divina hay en mi alma hoy, porque Cristo me salvó; las cadenas rotas ya están, Jesús me libertó.

Estrofa 4: Gratitud hay en mi alma hoy, y alabanzas a Jesús; por su gracia; a la gloria voy, gozándome en la luz.

  • Reflexionemos en la Biblia: Salmo 3

1 ¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. 2 Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. 3 Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza.  4 Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo. 5 Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba. 6 No temeré a diez millares de gente, que pusieren sitio contra mí. 7 Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; los dientes de los perversos quebrantaste. 8 La salvación es de Jehová; sobre tu pueblo sea tu bendición.

Una de las imágenes más prominentes que la Biblia nos enseña sobre Dios, es la de un guerrero victorioso. En palabras de Moisés: “El SEÑOR es un guerrero; su nombre es el SEÑOR” (Ex.15:3) o como hemos leído de David en el Salmo 3: “Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; los dientes de los perversos quebrantaste.” (v.7).

Esta imagen o metáfora, en la que se compara a Dios con un hombre de batalla, nos deja en claro que es el Señor el que pelea por su pueblo, dándole una segura victoria.

En el Salmo 3, el rey David se encontraba en una situación muy complicada debido a la conspiración que había elaborado su hijo Absalón en contra suya. Ante esta sublevación, David tuvo que huir de la ciudad, quedando Jerusalén al mando de su hijo Absalón (2 Sam.15).

Fue entonces que, durante este periodo de crisis personal y nacional, David elevó esta oración a Dios, la que eventualmente se convirtió en una plegaria de confianza en el Señor, que Israel utilizó en el contexto de sus batallas en contra de otros pueblos.

¿Qué nos enseña este Salmo sobre nuestro poderoso Dios? Una de las cosas que nos muestra es que el único que puede librarnos de nuestros adversarios es el Señor. No importando si tengamos recursos o no, la victoria siempre dependerá de Dios.

El rey David entendía muy bien esta verdad. De manera que, al verse rodeado de fuertes enemigos que amenazaban su reino, él decide buscar la ayuda del único en quien puede realmente confiar. Sus palabras fueron estas: “¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios… Con mi voz clamé a Jehová7 Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío. La salvación es de Jehová.” (v.1-2, 4a,7-8a).

Como podemos observar, el salmista manifiesta su confianza de que solo el valiente guerrero, es decir, Aquel quien era “escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza” (v.3), podía intervenir a su favor y librarlo de la circunstancia en la que se encontraba. Y efectivamente, Dios sacó a David victorioso de lo que su hijo Absalón había hecho en su contra, y pronto regresó a reinar sobre el pueblo de Israel desde Jerusalén.

Todas estas intervenciones temporales que el pueblo experimentó por parte de Dios eran recordatorios de que la liberación espiritual de la que muchos de ellos gozaban por medio de la fe, se debía únicamente al poder y gracia de Dios.

También, eran sombras de la futura intervención que el Señor mismo haría, en la que descendería al mundo y derrotaría a los enemigos de su pueblo en un madero. Como bien escribe Pablo: Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. 15 Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal (Col.1:14b-15).

Que maravilloso es saber que el guerrero divino ha intervenido para librarnos de nuestros enemigos espirituales, los cuales jamás hubiéramos podido vencer por nosotros mismos. Por esta razón, gocémonos, vivamos en gratitud, confianza y en sumisión a Dios por medio de su Hijo Jesucristo.

  • Dialoguemos en grupo:

¿Alguna vez creíste que podías vencer con tus propias fuerzas a los enemigos espirituales, tales como, el pecado y satanás?

Al recordar que Dios te ha salvado por pura gracia mediante su poder en Cristo, ¿qué emociones, actitudes o acciones genera esta verdad en tu vida?

  • Oremos en familia:

Roguemos que el Señor use las predicaciones que se publican en las redes sociales para traer a gente al arrepentimiento y la fe en Cristo.

Pidamos que Dios provea una vacuna para el Covid-19 y que bendiga a su Iglesia con corazones cada vez más apasionados y sumidos a su voluntad.

Licenciado en Sagrada Teología del Seminario Teológico Presbiteriano San Pablo de Merida, Yucatan y profesor del mismo desde el 2015 en las areas de Biblia y Teología. Pastor ordenado por la Iglesia Nacional Presbiteriana de Mexico desde el 2015 y autor del libro Post tenebras, lux: Recobrando la doctrina reformada.

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