12 Jul 2020

Devocionales en familia: 1 Samuel 3:1-21

Por Pbro. Luis García

SAMUEL, EL PROFETA POR QUIEN LA PALABRA DE DIOS ABUNDÓ

Por Eddie López

Leamos la Biblia: 1 Samuel 3:1-21 

El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia. Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó. Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye. Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas. Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Jehová. Y Samuel temía descubrir la visión a Elí. Llamando, pues, Elí a Samuel, le dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí. Y Elí dijo: ¿Qué es la palabra que te habló? Te ruego que no me la encubras; así te haga Dios y aun te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo. Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere. Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová. Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová.

Cantemos con gozo: Himno, “Bellas palabras de vida”

Oh, cantádmelas otra vez bellas palabras de vida; Hallo en ellas mi gozo y luz bellas palabras de vida. Sí, de luz y vida, son sostén y guía.

CORO
¡Qué bellas son, qué bellas son! Bellas palabras de vida. ¡Qué bellas son, qué bellas son! Bellas palabras de vida.

Jesucristo a todos da bellas palabras de vida; Oye su dulce voz, mortal, bellas palabras de vida. Bondadoso te salva, y al cielo te llama.

Grato el cántico sonará, bellas palabras de vida; Tus pecados perdonará, bellas palabras de vida. Sí, de luz y vida son sostén y guía.

Reflexionemos en la Biblia: 1 Samuel 3

¿Te imaginas vivir en una época donde las palabras de Dios sean escasas? ¿Dónde no se escuchen los mensajes de Dios? Justamente así fue la época en la que creció Samuel; un tiempo donde Dios no se comunicaba de manera frecuente con su pueblo. Pero este panorama cambió después de que Samuel se encontró con el Señor.

Samuel y su encuentro personal con el Señor

Samuel vivió gran parte de su infancia en el santuario o tabernáculo que se encontraba en Siló. Ahí, bajo la supervisión del sumo sacerdote Elí, Samuel servía al Señor (v.1a).

En una noche tan común para este jovencito, cuando él dormía y quizás unas horas antes de amanecer, fue despertado por una voz que lo llamaba por su nombre. Aunque era el Señor quien lo llamaba, en las tres primeras ocasiones que escuchó esta voz, pensó que era Elí (v. 4-6, 8-9). La razón de esto se debía a que Samuel “no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada” (v.7). Estas palabras no indican que Samuel careciera de conocimiento acerca del Señor, seguramente él conocía lo que la Ley (la Tora) decía acerca de Dios. Más bien, indican que este joven no había tenido un encuentro personal con Dios, ni recibido revelación divina. Pero esto estaba a punto de cambiar.

Seguidamente, Elí al darse cuenta de que era el Señor quien hablaba a Samuel, le dio indicaciones sobre cómo debía responder a Dios. Al escuchar de nuevo la voz del Señor, él debía responder de manera humilde diciendo: “Habla, Jehová, porque tu siervo oye” (v.9).

Samuel al escuchar por cuarta vez la voz del Señor respondió de manera sumisa. Entonces Dios le dio a conocer el juicio que caería sobre la familia del sumo sacerdote porque sus hijos habían “blasfemado a Dios” y el mismo Elí no los había “estorbado” (v.13). Así que el Señor había decidido castigarlos y “¡ningún sacrificio ni ofrenda podrá expiar jamás el pecado de la familia de Elí!” (v.14).

Este encuentro fue significativo para la vida de Samuel, ya que fue aquí donde conoció al Señor personalmente y donde Dios lo comisionó como profeta. A partir de este momento, este joven sería el portavoz del Señor y por lo tanto, debía de dar a conocer fielmente las palabras que Dios le revelara. Y así lo hizo. “Y todo Israel, desde Dan hasta Berseba, se dio cuenta de que el SEÑOR había confirmado a Samuel como su profeta” (v.20).

Samuel y la abundancia de la Palabra del Señor

Este encuentro tenía implicaciones tanto para Samuel como también para la situación que vivía el pueblo de Israel. En aquel tiempo “la palabra de Jehová escaseaba… no había visión con frecuencia” (v.1). Esto indica que el pueblo de Israel no escuchaba constantemente las palabras de Dios por medio de profetas. En términos prácticos esto significaba que no había reprensiones o exhortaciones constantes y que el pueblo no conocía mucho acerca de los planes futuros de Dios.

Pero esto cambió porque el Señor había hecho a Samuel su profeta, estaba con él y todo lo que decía se cumplía (v.19). Así que la palabra de Dios ya no escaseaba (v.21), sino que través de Samuel “llegaban a todo el pueblo de Israel” (4:1a). De modo que todo el pueblo, de norte a sur, se dio cuenta que el Señor había puesto a Samuel como su portavoz (v.20).

De esta manera, después de que la palabra de Dios había escaseado por mucho tiempo, llegó a ser abundante por medio de Samuel.

Cada uno de los creyentes hemos conocido al Señor de manera personal, no de la misma forma que Samuel, sino por medio de la predicación ordinaria del Evangelio. Y al igual que Samuel, pero en un sentido más general, hemos sido comisionados para dar a conocer las palabras transformadoras del Señor a otras personas.

En nuestros tiempos, la palabra de Dios no es tan conocida, pero ésta escases no tiene que ver con la necesidad de nuevas revelaciones de Dios por medio de profetas, ya que la revelación está completa y se encuentran registrada en la Biblia. Más bien, se trata de que la palabra del Señor no es buscada con frecuencia y no está siendo transmitida con constancia. Por lo tanto, sumerjámonos en la palabra de Dios y prediquémosla a más personas.

Dialoguemos en grupo:

¿Has conocido personalmente al Señor? ¿Qué tan significativo es esto para ti?

¿Qué tan constante buscas la palabra de Dios y qué tan frecuente la compartes con otros?

Oremos en familia:

Pidamos a Dios que haga abundar su palabra en la Iglesia.

Roguemos que el Espíritu Santo nos mueva a trasmitir la verdad bíblica a otros, incluyendo a la siguiente generación.

Supliquemos que Dios provea una vacuna en contra del Covid-19.

Licenciado en Sagrada Teología del Seminario Teológico Presbiteriano San Pablo de Merida, Yucatan y profesor del mismo desde el 2015 en las areas de Biblia y Teología. Pastor ordenado por la Iglesia Nacional Presbiteriana de Mexico desde el 2015 y autor del libro Post tenebras, lux: Recobrando la doctrina reformada. Puedes seguir su contenido en https://www.facebook.com/SoliDeoGloria8/

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