2 Ago 2020

Devocionales en familia: 1 Reyes 19:9-18

Por Pbro. Luis García

EL DIOS QUE FORTALECE A SU PUEBLO

POR EDDIE LOPEZ

❖ Leamos la Biblia: 1 Reyes 19:9-18 RVR60

Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? 10El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 11El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. 12Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. 13Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? 14El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 15Y le dijo Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. 16A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar. 17Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará. 18Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.

❖ Cantemos con gozo: Himno, “Santa Biblia”

Santa Biblia, para mí eres un tesoro aquí; Tú contienes con verdad la divina voluntad; Tú me dices lo que soy, de quién vine y a quién voy.

Tú reprendes mi dudar, Tú me exhortas sin cesar; eres faro que a mi pie va guiando por la fe a las fuentes del amor, del bendito Salvador.

Eres infalible voz del Espíritu de Dios, que vigor al alma da cuando en aflicción está; Tú me enseñas a triunfar de la muerte y el pecar.

Por tu santa letra sé que con Cristo reinaré; yo, que tan indigno soy, por tu luz, al cielo voy; Santa Biblia, para mí eres un tesoro aquí.

❖ Reflexionemos en la Biblia: 1 Reyes 19:9-18

Seguramente alguna vez te has sentido profundamente desanimado, y sin ganas de continuar ante alguna circunstancias inesperada o adversa. Justamente así llegó a sentirse uno de los profetas más prominentes del Antiguo Testamento. Su nombre fue Elías. ¿Cómo llegó a esta situación? ¿Quién lo ayudó a salir de su desaliento?

La situación de Elías

En su respuesta a la primera pregunta del Señor (v.9), Elías narra su situación diciendo “He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida” (v.10). La mayoría de los israelitas habían dejado de servir al Señor y estaban convencidos que Baal era el verdadero Dios. La idolatría abundaba, a tal grado que, había profetas dedicados al servicio de los dioses paganos (1 Re 18:19) y había un templo dedicado a Baal (1 Re 16:32).

En medio de este contexto idólatra, Elías había mostrado ser un profeta valeroso y fiel del Señor y había hecho todo lo que estaba a su alcance para erradicar la idolatría. Pero en este momento, la actitud del profeta había cambiado.

Aproximadamente cuarenta días antes de este encuentro con el Señor, Elías había matado a cuatrocientos cincuenta profetas que servían a Baal y, a través de su oración, Dios había derramado lluvias después de un período largo de sequía. Sin embargo, estos eventos no trajeron lo que Elías esperaba, a saber, que el culto a Baal fuera erradicado totalmente. Después de matar a estos profetas idólatras, la esposa del rey lo amenazó de muerte y esto afectó profundamente su actitud. Elías se llenó de miedo, huyó de ahí y le pidió al Señor que le quitara la vida (1 Re. 19.3-5) pues, aunque había otros profetas y un remanente fiel, en ese momento de desánimo, creía que estaba solo y que la situación espiritual de Israel ya no tenía esperanza.

Como podemos observar, las cosas no habían salido como Elías esperaba y ante la amenaza de muerte y la persiste idolatría de Israel, aquel profeta que había hecho grandes prodigios por el poder del Señor se hundió en el miedo y desánimo. Su perspectiva estaba tan nublada que para él ya no existían razones para continuar.

El Señor fortalece a Elías

En medio de su profundo decaimiento, el Señor se manifestó a Elías. Entre otras cosas, Dios le dijo: “Sal y preséntate ante mí en la montaña, porque estoy a punto de pasar por allí” (v.11). De inmediato ocurrieron algunos fenómenos naturales, azotó un viento poderoso, ocurrió un terremoto y un incendio (v.11-12); pero el Señor no estaba en estos eventos. Ya que en esta ocasión, el Señor decidió manifestarse a este profeta a través de un “silbo apacible y delicado” (v.12). Con esto le estaba enseñando que el Dios de todo poder y compasión se encontraba obrando, aunque sigilosamente, en medio de su pueblo (cf. v.18), y por lo tanto, que no había razón para estar hundido en el miedo y en el desaliento por causa de la condición de Israel.

Es por eso por lo que el Señor le da nuevas instrucciones. El profeta no debía seguir huyendo y temiendo, no debía de abandonar su ministerio profético por la amenaza de muerte; él debía de continuar. Debía de ungir “a Hazael por rey de Siria” (v.15), “Jehú hijo de Nimsi por rey sobre Israel” (v.16a) y a Eliseo como profeta (v.16b). Que vaya a ungir a un rey que no era israelita le debió de recordar a Elías que el Señor es soberano sobre todas las naciones y que vaya a ungir a un nuevo rey sobre Israel y a Eliseo como profeta en su lugar, le habrá señalado que el Señor en efecto sí estaba obrando en su pueblo, y que pronto cambiaría la situación de Israel. Lo cual ocurrió, ya que a través de estos tres hombres Dios trajo juicio sobre el pueblo idólatra y de esta manera acabó con el culto a Baal (v.17).

Como podemos ver, Elías fue fortalecido a través de este encuentro. El Señor por medio de sus palabras le mostró que estaba obrando y le recordó que Él tiene todo bajo su control, que es justo y fiel a sus promesas, y que por lo tanto, no había razón para hundirse en el miedo y el desánimo, sino que debía de seguir adelante descansando en el Señor. Y así fue, Elías continuó con su ministerio profético (1 Re. 19:19).

Ante las circunstancias adversas o inesperadas, por ejemplo: alguna enfermedad grave o crónica, la muerte de algún familiar, algún accidente o escases económica, no deberíamos hacer lo que hizo Elías. No deberíamos hundirnos en la angustia, o la desesperación. Más bien, deberíamos buscar al Señor en oración y a través de su Palabra. Conocer y meditar en Él, quien nos dice “no temas, porque yo estoy contigo” (Is.41.10), que nos invita a regocijarnos en Él (Fil.4:4) y que nos ha mostrado su amor y su gracia al salvarnos y darnos vida eterna (Jn.3:16), nos confortará y evitará que nos hundamos en el miedo. Así que, busca al Señor en la oración y en su palabra porque conocer de Él y de sus planes traerá la claridad que necesitamos para ver las cosas como son y nos dará las fuerzas necesarias para seguir adelante.

❖ Dialoguemos en grupo:

¿Por qué crees que, ante circunstancias adversas, solemos sumergirnos en la angustia o desánimo?

Antes de este estudio, ¿habías pensado en la importancia de buscar la Palabra de Dios en los momentos de angustia o desaliento?

❖ Oremos en familia:

Pidamos a Dios que nos ayude a ser diligentes en buscarlo a través de su Palabra en toda circunstancia.

Roguemos que el Señor de sabiduría a los líderes de la iglesia respecto a la reapertura de la adoración comunitaria.

Supliquemos que las vacunas que se han desarrollado contra el Coronavirus sean eficaces.

Licenciado en Sagrada Teología del Seminario Teológico Presbiteriano San Pablo de Merida, Yucatan y profesor del mismo desde el 2015 en las areas de Biblia y Teología. Pastor ordenado por la Iglesia Nacional Presbiteriana de Mexico desde el 2015 y autor del libro Post tenebras, lux: Recobrando la doctrina reformada. Puedes seguir su contenido en https://www.facebook.com/SoliDeoGloria8/

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