13 Mar 2020

Brevemente, COVID-19

Por Dr. J. Alberto Paredes

Brevemente, COVID-19

Lo que el cristiano debe saber sobre la enfermedad

Siendo que el desarrollo del reciente brote de la enfermedad conocida ahora como COVID-19 es un tema de preocupación, no solo nacional sino mundial, creo que es justo que el pueblo de Dios en México esté debidamente informado sobre qué es lo que está ocurriendo, y cómo debemos reaccionar como creyentes.

¿Qué es COVID-19?

COVID-19 es la enfermedad causado por un virus de la familia de los coronavirus. Misma familia responsable del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS, brote del 2002) y el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS, brote del 2013).[1] Un virus es un microorganismo dependiente. Esto quiere decir que, para sobrevivir, debido a que no tiene un sistema propio de replicación (para hacer copias de sí mismo), necesita invadir una célula viva, y utilizar el sistema de replicación de proteínas de esa célula en su favor.[2]

Aunque la familia de coronavirus lleva muchísimo tiempo entre nosotros,[3] este virus en particular es nuevo para la medicina y ha sido referido como SARS-Cov-2 o 2019-nCoV. Este brote comenzó a finales de diciembre de 2019 (de ahí COVID-19 y 2019-nCoV) en la localidad de Wuhan, en China y a principios de enero de 2020, debido a su rápida difusión, se dio aviso a la Organización Mundial de la Salud.[4]

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas más comunes de la enfermedad son la fiebre (87.9%), tos seca (67.7%), fatiga (38.1%), tos productiva (33.4%) y dificultad respiratoria (18.6%). Algunos pacientes han reportado también dolor de garganta, dolor de cabeza, dolor de cuerpo, escalofríos, nausea y vómito, congestión nasal y diarrea. Los síntomas menos comunes son toser sangre (0.9%) y congestión conjuntival (0.8%).[5]

El período de incubación es el tiempo que tarda el virus desde que se transmite a una persona, hasta que ocasiona cualquiera de los síntomas anteriores. Este período dura entre 4-6 días aproximadamente para el 2019-nCoV, aunque en algunos casos ha variado de 1-14 días.[6]

Los pacientes con la enfermedad se pueden clasificar como asintomáticos (sin ningún síntoma), con enfermedad leve, moderada, severa, o crítica. Es difícil conocer el número de casos con enfermedad asintomática, puesto que regularmente no se harán pruebas de laboratorio. Sobre las personas que han cursado con alguna forma de la enfermedad en China, el 80% ha reportado una enfermedad leve a moderada, un 13.8% una enfermedad severa, y el 6.1% están en estado crítico. [7]

¿Cómo se propaga?

El virus se propaga mayormente por gotitas respiratorias; es decir, aquellas microgotas que se producen al toser o estornudar y que entran en nuestra vía respiratoria, o bien, nuestros ojos. Ahora bien, el virus también sobrevive por algún tiempo en superficies contaminadas. Estas superficies también pueden llegar a ser un medio de propagación del virus.[8]

El día 11 de marzo, la OMS oficialmente declaró que la enfermedad COVID-19 ha sido considerada como pandemia. Una epidemia es un incremente súbito del número de casos de una enfermedad en la población de un área determinada. Una pandemia es una epidemia que se ha esparcido a varios países o continentes, afectando a un gran número de personas.[9]

En México, hoy, son 12 los casos que han sido reportados como positivos, de los cuales, 4 se han recuperado, 8 siguen activos, y sólo 1 se encuentra en estado crítico.[10]

¿Cuál es el tratamiento?

Actualmente, no existe un tratamiento para la enfermedad per se. Sin embargo, esto no quiere decir que el paciente con COVID-19 no pueda ser tratado. Es decir, aunque no exista una medicina que cure la enfermedad, existen variedad de medicamentos y terapias que se enfocan en tratar los síntomas. También es importante mencionar, que los casos que cursen con la enfermedad leve o moderada muy probablemente serán enviados a casa y puestos en aislamiento hasta que pase la enfermedad. El propósito de esto es evitar más contagios en el medio hospitalario. En la mayoría de los casos, sólo aquellos pacientes que cursen con la enfermedad grave o estén en estado crítico serán hospitalizados.[11]

Actualmente, se está trabajando en vacunas y tratamientos específicos.

¿Cuál es la probabilidad de muerte?

Inicialmente, la mortalidad fue calculada en un 2%. Sin embargo, hasta el día 3 de marzo la OMS reportó una mortalidad global del 3.4%. La mortalidad también varía por edad, siendo mayor en personas mayores a 80 años (20%) y menor entre los 10-29 años de edad (0.2%). No se han reportado al momento fallecimiento de niños de 0-9 años. [12] La mortalidad puede ser mayor en personas que estén tomando inmunosupresores, o estén padeciendo previamente alguna otra enfermedad grave. Estos números continuarán variando a medida que avance no solo la enfermedad, sino los esfuerzos por contenerla.

¿Cómo lo prevenimos?

La prevención consiste principalmente en el lavado de manos constante con la técnica adecuada, con agua y jabón, o con soluciones compuestas alcohol al 70% diluido en agua por al menos 20 segundos. Debemos evitar tocar superficies que puedan estar contaminadas, y si lo hacemos debemos lavarnos posteriormente nuestras manos. Evitemos saludar de mano o de beso a las personas que nos rodean, especialmente si existen signos y síntomas de la enfermedad. Evitemos viajes innecesarios, especialmente a países donde se han reportado un gran número de casos (China, Italia, Irán, Corea del Sur, España). Si hemos viajado recientemente a alguno de estos lugares, evitemos asistir a eventos públicos hasta que un tiempo considerable (14 días) haya transcurrido sin sintomatología.

Si tenemos datos de riesgo para la enfermedad (haber viajado a zonas de riesgo, o haber estado en contacto con personas que hayan estado en esos lugares o que hayan sido recientemente diagnosticadas con COVID 19) y síntomas, debemos usar una mascarilla para evitar propagar la enfermedad, y consultar a nuestro médico de cabecera.

¿Cómo debemos responder?

La realidad es que la comunidad médica acepta que aún se necesitan muchos estudios sobre esta reciente enfermedad.[13] Y aunque es cierto que existe cierto grado de incertidumbre, también es cierto que la respuesta del cristiano debe ser diferente de la respuesta de aquel que no conoce a Cristo.

En primer lugar, no debemos entrar en pánico. Debemos recordar que tenemos un Dios soberano que está en absoluto control de todo lo que existe. Esta enfermedad no se le fue de las manos, al contrario, obedece a su decreto perfecto (Hab. 3:5-6) y de alguna u otra manera, está obrando para el bien de quienes le aman (Rom. 8:28). Debemos mantenernos debidamente informados, leyendo y escuchando reportes de las autoridades competentes (dejaré algunas ligas al final para médicos y población en general). Evitemos seguir divulgando opiniones que no aportan al conocimiento real y fidedigno de la enfermedad. Prefiramos tomar noticias de asociaciones dedicadas a la salud pública o general, o de médicos profesionales por encima de publicaciones de fuentes poco fiables. Revisemos siempre las fuentes utilizadas con respecto a temas tan sensibles como estos.

Si bien no debemos entrar en pánico innecesariamente, tampoco debemos menospreciar la situación. Oremos por aquellos que están siendo afectados por la enfermedad. Oremos por las familias de quienes han fallecido. Oremos por que Dios cuide a su pueblo en medio de la enfermedad. Oremos por que el evangelio sea compartido en medio de la enfermedad. Y oremos por que Dios sea glorificado a través de la enfermedad. La Palabra nos manda a orar en todo tiempo (1 Tes. 5:17).

Aprovechemos la oportunidad para compartir el evangelio. Mientras muchos temen por el futuro, nosotros tenemos buenas noticias de un futuro seguro en Cristo (Rom. 8:28). Mientras muchos temen la muerte, para nosotros el morir es ganancia (Fil. 1:21). Mientras muchos hablan de los virus que cambian y mutan a cada momento, nosotros tenemos un Dios inmutable, y este Dios ha dejado promesas para su iglesia que sabemos que cumplirá. Todas estas son buenas oportunidades para compartir a otros de aquella fe que nos ha sido entregada.

Adoremos a Dios. El 2019-nCoV es una criatura. Dios es Creador. Lo que está sucediendo es muestra de su gran poder y autoridad. Nuestro Dios creó la tierra, y puede estremecer naciones con algo tan pequeño como un virus. Este es nuestro Dios. El profeta Habacuc, reflexionando en el gran poder destructivo de Dios, lejos de llorar en terror y tristeza, canta un salmo a su Señor que termina de la siguiente manera:

17 Aunque la higuera no florezca,
    ni haya frutos en las vides;
aunque falle la cosecha del olivo,
    y los campos no produzcan alimentos;
aunque en el aprisco no haya ovejas,
    ni ganado alguno en los establos;
18 aun así, yo me regocijaré en el Señor,
    ¡me alegraré en Dios, mi libertador!

19 El Señor omnipotente es mi fuerza;
    da a mis pies la ligereza de una gacela
    y me hace caminar por las alturas.

Habacuc 3:17-19 NVI

Así pues, ¡adoremos a nuestro Dios! Cantemos con el profeta: ¡El Señor es nuestra fuerza! ¡Alegrémonos en Él!

 

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Referencias Bibliográficas

[1] “Preguntas y Respuestas Sobre La Enfermedad Por Coronavirus (COVID-19),” accessed March 12, 2020, https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/q-a-coronaviruses.

[2] Richard N Mitchell and James A Perkins, Compendio de Robbins y Cotran: patología estructural y funcional, 2012, 177, accessed March 12, 2020, http://site.ebrary.com/id/11043220.

[3] Ibid., 383–384.

[4] Michelle L. Holshue et al., “First Case of 2019 Novel Coronavirus in the United States,” New England Journal of Medicine 382, no. 10 (March 5, 2020): 1.

[5] “WHO China Joint Mission on COVID-19 Final Report” (n.d.).

[6] Ibid.

[7] Ibid.

[8] Ibid.

[9] “Principles of Epidemiology | Lesson 1 – Section 11,” last modified October 1, 2019, accessed March 13, 2020, https://www.cdc.gov/csels/dsepd/ss1978/lesson1/section11.html.

[10] “Coronavirus Update (Live): 134,818 Cases and 4,984 Deaths from COVID-19 Virus Outbreak – Worldometer,” accessed March 13, 2020, https://www.worldometers.info/coronavirus/#countries.

[11] “Coronavirus Disease 2019 (COVID-19) – UpToDate,” accessed March 13, 2020, https://www.uptodate.com/contents/coronavirus-disease-2019-covid-19#H4014462337.

[12] “Coronavirus Mortality Rate (COVID-19) – Worldometer,” accessed March 13, 2020, https://www.worldometers.info/coronavirus/coronavirus-death-rate/#who-03-03-20.

[13] Marc Lipsitch, David L. Swerdlow, and Lyn Finelli, “Defining the Epidemiology of Covid-19 — Studies Needed,” New England Journal of Medicine (February 19, 2020): NEJMp2002125.

Médico graduado de la Universidad Anáhuac Mayab. Director y Fundador de Enviados México. Estudiante de Maestrías en Divinidades y en Estudios Teológicos del Seminario Teológico Reformado de Charlotte, Carolina del Norte. Ha publicado entradas en otros ministerios como Dios es Santo; y artículos oficiales en el Christian Research Institute. Pasión creciente por la Palabra, y pasión por su país. Promoviendo la Reforma en México, Por Su Gracia…Para su Gloria.

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