Salmodia y el Antiguo Testamento

¿Qué nos dice la historia sobre la salmodia exclusiva?

En la serie exegética, el Pbro. Luis García nos expuso los textos clave en torno a qué es lo que se debe cantar en la adoración pública. Continuando con esta serie apologética en defensa del apropiado uso de cantos no canónicos en la adoración, es ahora turno de revisar los hechos históricos a nuestra disposición en torno al tema. Antes de comenzar, hay que mencionar algunas cosas. En primer lugar, recordando lo que mis compañeros ya han mencionado con toda claridad, al defender la inclusión de otros cantos en la adoración pública no estamos en contra de la salmodia en general. Personalmente, disfruto cantar cada uno de los Salmos canónicos en cada oportunidad, y sí, creo que, ante la incertidumbre teológica de muchas congregaciones, regresar a los Salmos sería una jugada de seguridad. Con todo, no estoy convencido ni por la Escritura ni por la historia que tengamos un mandato explícito o implícito a cantar únicamente salmos.

Comencemos, pues, nuestro recorrido histórico sobre la adoración pública y la salmodia exclusiva.

¿Qué cantaba la iglesia antes de que se escribieran los salmos de David?

Esta es una pregunta a la vez, fácil y difícil de responder. Lo que es difícil es determinar qué es exactamente lo que el pueblo de Dios cantaba antes del Espíritu inspirar los Salmos canónicos. Tenemos algunos ejemplos de otros cantos como el cántico de Moisés (Ex. 15:1-18; Deu. 32), el de Miriam (Ex. 15:19-21), y el de Débora y Barac (Jue. 5); pero no es descabellado suponer que la iglesia en el A.T., antes de David, tuvo más de tres canciones. Recordemos que estamos hablando de un período de más de tres mil años.

Lo que es fácil responder es lo siguiente: definitivamente no cantaban los salmos de David pues éstos ¡no habían sido compuestos! Por lo que esta pregunta, por ingenua que parezca, es tremendamente útil para determinar una cosa: decir que la iglesia desde el inicio ha cantado sólo salmos canónicos no corresponde a la realidad histórica. Simplemente, no es verdad. No es posible. Por lo menos, en algún momento de la historia, la iglesia cantó otra cosa que no eran salmos canónicos. Pero ¿qué hay del período que vino después?

¿Qué cantaba la iglesia cuando los salmos ya habían sido compuestos?

Es tentador decir que, debido a que sólo tenemos registro bíblico de Salmos de David (y otros autores) durante el período de los reyes hasta el siglo primero, cuando Jesús habitó entre nosotros, luego entonces lo único que se cantaba en ese tiempo eran Salmos de David. El problema es que esto no corresponde a un argumento lógico.

Decir, “no tenemos pasajes bíblicos que nos muestren otros cantos en determinado periodo, sólo tenemos estos cantos en la Biblia, luego entonces, sólo los Salmos se cantaban” es lo que se conoce en argumentación lógica como un non sequitur. La conclusión no sigue racional o lógicamente a las premisas.

Utilizando el mismo tipo de argumento aplicado a otro tema, podemos darnos cuenta de la carencia de sentido lógico que este tipo de argumentos presenta: “No tenemos registro bíblico de que David haya desayunado pan un miércoles a las 9:00am; por tanto, David nunca desayunó pan un miércoles a las 9:00am.” El argumento no es muy convincente, ¿cierto?

La cuestión es que, la honestidad nos manda a tener conclusiones más moderadas. La Biblia no dice si David desayunó o no un pan un miércoles [… etc.]; por tanto, no podemos ni asegurarlo ni negarlo desde la Biblia. ¿Cómo podemos saber entonces algo sobre lo que David desayunó en determinada ocasión? Bueno, tenemos que buscar fuentes históricas extrabíblicas que nos ayuden a determinar, de ser posible, si David desayunó o no [… etc.].

Este es el mismo tipo de ejercicio que debemos hacer con la pregunta, qué es lo que se cantaba en la adoración pública en este período. La realidad es que no tenemos una cuenta   bíblica que nos diga por cierto que lo único que se cantaban eran exclusivamente Salmos de David.[1] Tampoco tenemos un mandato explícito a cantar únicamente Salmos de David en el Antiguo Testamento. De hecho, tenemos ocasiones en las que se registra la actividad de la adoración, sin que se nos informe del contenido exacto de ésta (2 Sam. 6:5; 1 Chr. 6:31-32; etc.). Esto nos lleva a preguntarnos, ¿qué dicen otras fuentes históricas acerca de los cantos de la iglesia en el antiguo testamento y hasta el siglo primero?

Aquí es donde la cuestión se pone interesante, más luz viene después de un descubrimiento arqueológico que conocemos hoy como los Rollos del Mar Muerto. La mayoría nunca ha escuchado hablar de ellos, y quienes han escuchado sobre ellos creen que se trata nada más de las copias más antiguas de muchos de los libros del Antiguo Testamento. Esto es verdad, pero sólo en parte; pues, además de las copias de los libros canónicos, se hallaron ahí mismo otros documentos no canónicos. Ahora bien, el hecho de que algunos documentos no sean canónicos no quita su tremendo valor histórico. Es decir, se encontraron documentos que no fueron inspirados por Dios y, sin embargo, son de muchísima utilidad al momento de hacernos una imagen sobre la vida (incluida la adoración) del período en el que fueron escritos.

Entre estos documentos no canónicos existe uno que se llama 11QPsa Columna XXVII.[2] Este es de vital importancia, pues nos informa que David escribió más de 3000 salmos y canciones que se cantaban en la adoración pública. De hecho, ese mismo archivo (11QPsa) contiene algunos otros salmos llamados no canónicos. ¿Qué tiene que ver todo esto con nuestra discusión? El académico Michael Maher, llega a la siguiente conclusión en un artículo sumamente interesante sobre el papel de los salmos en la adoración judía:

Alrededor de los tiempos de Jesús, nuestros salmos canónicos no eran los únicos que estaban siendo cantados en el culto […] la idea de un salterio canónico durante el período del segundo templo no puede ser sostenida. Esto es confirmado por el hecho de que, como hemos visto, salmos no canónicos estaban incluidos en el salterio encontrado en 11QPsa. […] es muy probable que esto fuera también cierto sobre el judaísmo en general en los inicios de la era cristiana.[3]

Más adelante en el artículo, Maher cita al historiador de liturgia judía L. I. Rabinowitz, quien cree que no hay evidencia histórica real para sostener que los salmos canónicos tenían un lugar especial en la adoración pública en el período del Talmud [70-500]. En su opinión, la liturgia pública en ese período carecía de [la mayoría de los] salmos. La única excepción son los salmos 113-119.[4] Por lo que otros historiadores como B. Fischer han mencionado que la teoría de que la iglesia primitiva obtuvo la costumbre de cantar salmos canónicos de las sinagogas judías es poco probable.[5] Esto, en mi opinión, es completamente compatible con el mandato del apóstol Pablo de cantar salmos canónicos, en distinción y adicionalmente a otros himnos y cánticos espirituales que ya circulaban en las iglesias primitivas (Ef. 5:19; Col. 3:13).

Otros Documentos y Evidencias

Además de estos salmos no canónicos, existen otros documentos como los Himnos Mesiánicos (4Q491; 4QHa del archivo de los Rollos del Mar Muerto),[6] y los llamados Salmos de Salomón que datan de alrededor de 50 años antes de Cristo y eran cantados, al menos, por los fariseos, que curiosamente, eran expertos en guardar la ley.[7]

En conclusión, la historia nos muestra que cantos no canónicos, existían dentro de la adoración pública, por lo menos en la región de Qumrán (áltamente celosa de la ley y la pureza del estilo de vida judío), y algunos académicos van tan lejos como para decir que el uso de los salmos canónicos era bastante limitado. Esto es de especial importancia, porque nos hace preguntarnos lo siguiente: si la salmodia canónica exclusiva es el diseño original de la adoración desde el tiempo de David, y la historia nos muestra que esto no estaba siendo practicado, ¿por qué nadie escribió nada al respecto?; más aún, ¿por qué nuestro Señor Jesucristo no se levantó en contra de esta práctica supuestamente antibíblica de cantar cantos no canónicos? ¿Será que esta cuenta histórica es parte de la razón por lo que Pablo llama, entre otros cantos, a recordar los Salmos canónicos, además de otros himnos y cantos?

Veo dos opciones viables, o bien los registros históricos son falsos y en realidad la gente siempre ha cantado Salmos, pero se levantaron enemigos de la iglesia futura a escribir mentiras sobre la iglesia en el pasado, o verdaderamente otros cantos fueron cantados, y Jesús y sus apóstoles no vieron problema en que la comunidad judía cantara otras canciones además de las que se encuentran en el canon. ¿Qué habrá sido lo que en verdad sucedió? Cada uno debe responderse esa pregunta.

En el siguiente artículo, estaremos revisando las evidencias históricas de los primeros siglos de la era moderna. ¿Qué nos dirá la historia sobre ese tiempo?

Notas:

[1] Notemos que existe una diferencia entre decir; la única cuenta bíblica que tenemos de adoración pública es del pueblo cantando salmos. Y decir que la cuenta bíblica que tenemos es únicamente del pueblo cantando salmos. En una, se afirma un particular (o varios particulares): las únicas cuentas particulares que tenemos en la biblia es de gente cantando salmos en la adoración pública. En la otra, se hace una afirmación universal: La cuenta (o cuentas) bíblica(s) que tenemos nos dicen que el pueblo cantaba únicamente salmos. Premisas linguísticamente muy parecidas, pero con significados lógicos muy distintos. En todo caso, esta es una distinción prácticamente innecesaria, puesto que la Biblia nos da cuentas de otros cantos utilizados en la adoración pública en distintos momentos.

[2] QPsa; éste código se forma de la siguiente manera: Primera letra, nombre de la locación, en este caso Qumram, por tanto “Q”. Siguientes letras, abreviación académica en inglés del libro a tratar, en este caso los Salmos, por tanto “Ps”. Letra superescrita, colección particular, en este caso, primera colección, por tanto, “a”. Así se forma QPsa. Dentro de este archivo, hay subarchivos, por tanto, el que es de nuestro interés es llamado Column XXVII.

[3] Michael Maher, “The Psalms in Jewish Worship,” Proceedings of the Irish Biblical Association 17 (1994): 19.

[4] Ibid., 22–23.

[5] Ibid., 22.

[6] Israel Knohl, “The Date and Innovation of the Messianic Hymns,” Revue de Qumran 20, no. 3 (May 2002): 487–489.

[7] Rutherford Hayes Platt, The Lost Books of the Bible; and, The Forgotten Books of Eden. (New York, N.Y.: Meridian, 1990), 105. Nota: El autor de este artículo no valida la verdad contenida en cada uno de los libros de esta publicación, sino que la usa como instrumento histórico.

Si deseas comenzar a leer la serie desde el inicio, da click aquí.

Escrito por Dr. J. Alberto Paredes

Médico graduado de la Universidad Anáhuac Mayab. Director y Fundador de Enviados México. Estudiante de Maestrías en Divinidades y en Estudios Teológicos del Seminario Teológico Reformado de Charlotte, Carolina del Norte. Ha publicado entradas en otros ministerios como Dios es Santo; y artículos oficiales en el Christian Research Institute. Pasión creciente por la Palabra, y pasión por su país. Promoviendo la Reforma en México, Por Su Gracia...Para su Gloria.

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