Hermenéutica bíblica (semántica)

En el artículo anterior dijimos que para descubrir el significado de una palabra (semántica) lo primero que tenemos que hacer es seleccionar los términos más significativos del texto bíblico, leerlos en su contexto inmediato y después leer ese pasaje en varias traducciones de la biblia con la finalidad de tener un idea preliminar de lo que esas palabras significan.

En este escrito veremos algunas formas de corroborar si nuestra idea preliminar es correcta o no.

La etimología

Una manera de dirigirnos hacia el camino correcto respecto al significado de una palabra es analizando su etimología. Ahora bien, como regla general no es recomendable que el intérprete dedique mucho tiempo y esfuerzo en investigaciones etimológicas para cada palabra que seleccionó. Por consiguiente, es aconsejable que el estudiante use esta clase de estudios únicamente en términos que se repiten a lo largo de la biblia y que tienen importancia teológica (p.ej. gracia, salvación, pecado, amor, etc.). De manera que, si algunos de esos términos se encuentra en el pasaje que estás estudiando harías bien en dedicar un poco de tiempo investigando su etimología en diccionarios bíblicos.

Por ejemplo, en el Nuevo Testamento la palabra iglesia viene del griego ekklesia, la cual se deriva de ek y kalein, que literalmente significa los llamados (kalein) de entre (ek). En otras palabras, la iglesia en un pueblo que ha sido llamado o convocado de entre el mundo para salir de él y rendirle una devoción especial a Dios.

El usus loquendi (i.e. el uso local o común de las palabras)

Una vez que tengas la idea básica de la etimología de la palabra, debes proceder a descubrir lo siguiente:

  1. El usus loquendi tradicional. Éste se refiere al significado que normalmente tenía una palabra en el lenguaje común de una época dada. Para esta clase de estudios puede ser de gran provecho el Compendio del diccionario teológico de Kittel, Friedrich y Bromiley. Se debe recordar que, en varios casos, las palabras tenían más de un significado o uso en una determinada época. Esto significa que el intérprete tendrá que escoger el significado que más sentido tenga con el pasaje y el contexto.
  2. El usus loquendi de cada autor. En ocasiones algunos autores bíblicos usan las palabras con un significado especial y diferente al que existe en su época. Por ejemplo, el usus loquendi tradicional de carne es: a) carne animal usada como alimento para el hombre; b) la carne del cuerpo humano, como distinta de la sangre o de los huesos; c) el cuerpo humano en su totalidad; d) el conjunto de la humanidad cuando se habla de “toda carne”; e) el elemento transitorio, perecedero, del ser humano. Pero cuando examinamos el uso que Pablo hace de carne, observamos que en la mayoría de los casos usa el término para referirse a la naturaleza del hombre caído, es decir, a la naturaleza pecaminosa del ser humano.

Como podemos ver, además del usus loquendi tradicional es necesario considerar, si lo hay, el usus loquendi de cada autor para determinar el significado correcto de una palabra. Haciendo estas cosas podremos comprobar si nuestra idea preliminar fue la adecuada o no. Si no lo fue, es aquí donde corregiremos nuestro error.

Consideraciones o precauciones finales

  • Hay casos donde el significado De una palabra es dado por el propio autor. Cuando esto sucede ese significado es indiscutible y no es necesario buscar la etimología o el usus loquendi tradicional. Un ejemplo de esto lo encontramos en Hebreos 5:14 donde dice “pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (RV60). La palabra madurez es claramente definida en este pasaje por el autor como la capacidad de discernir entre el bien y el mal.
  • En ocasiones el escritor bíblico empleará la misma palabra en distintos contextos con diferentes significados. Por consiguiente, no debemos trasladar el significado de una palabra de manera automática si la encontramos en otro escrito por ese mismo autor. Por ejemplo, Juan 3:16 dice que Dios amó al “mundo” y en 1 Juan 2:15 leemos que no debemos amar al “mundo”. Si trasladamos automáticamente el significado de Juan 3:16 a 1 Juan 2:15 mal interpretaremos gravemente el pasaje.
  • Si una palabra se usa en el mismo pasaje más de una vez, es natural suponer que tenga el mismo significado en todo el pasaje. Normalmente, el autor no usará una palabra con dos o tres significados distintos dentro de un mismo pasaje. Esto generaría confusión. Sin embargo, hay unas pocas excepciones a esta regla. En unos pocos pasajes, ciertas palabras se repiten con un cambio de significado. Los siguientes ejemplos bastarán para ilustrar este punto:
    • Mateo 8:22: “Deja que los muertos entierren a sus muertos
    • Romanos 9:6: “Pues no todos los de Israel son Israel
    • 2 Corintios 5:21: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”

Tener todo esto en mente al estudiar las palabras de un pasaje, nos ayudará a encontrar el significado correcto poniéndonos en una excelente posición para entender lo que autor bíblico quiso enseñar a su audiencia original.

Nota: Algunos diccionarios que puedes usar para consultar asuntos de etimología como el usus loquendi son:

  • Compendio del Diccionario Teológico del Nuevo Testamento
  • Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo
  • Nuevo Diccionario Bíblico Certeza
  • Diccionario Biblico Ilustrado Holman
  • Complete Expository Dictionary of Old and New Testament Words

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