Hermenéutica bíblica (método gramático-histórico)

En los primeros artículos de esta serie de hermenéutica vimos algunos de los principios básicos que debemos tener en cuanta si queremos interpretar correctamente las Escrituras. En este escrito construiremos sobre ese cimiento desarrollando lo que tradicionalmente se le conoce como el método gramático-histórico de interpretación bíblica.

Método gramático-histórico

Este método hermenéutico es, sin lugar a duda, el mejor para una exégesis objetiva y como su nombre lo dice, se basa en dos clases de análisis para alcanzar esa objetividad exegética.

  • La primera clase de análisis es la gramatical que busca aplicar las reglas semánticas, gramaticales (de preferencia en los idiomas originales), literarias y de contexto al pasaje bíblico.
  • La segunda clase es el estudio histórico que consiste en conocer lo mejor que se pueda la situación del autor y de su audiencia original.

Históricamente, este método se desarrolló de forma oficial durante el siglo IV con Teodoro de Mopsuestia y Juan Crisóstomo. Otros personajes que también practicaron este método durante el mismo siglo fueron Basilio el Grande, Gregorio de Nisa y Gregorio Nacianceno, conocidos como los tres Capadocios.

Posteriormente, el método gramático-histórico fue relegado y otros sistemas de interpretación adquirieron popularidad en la iglesia, especialmente el método medieval de la cuadriga.[1] No fue sino hasta el siglo XVI con Martín Lutero y Juan Calvino que el método gramático-histórico volvió a cobrar fuerza y presencia dentro de la Iglesia.

¿Por qué la importancia del uso de este método hermenéutico? En palabras de Calvino: “la primera labor de un intérprete es permitir al autor que diga lo que dice, en vez de atribuirle lo que nosotros pensamos que habría de decir.” En otras palabras, no utilizar este método durante nuestro estudio de la Biblia nos llevará, muy probablemente, a una incorrecta interpretación del texto sagrado.

Empecemos, entonces, viendo el aspecto gramatical de este método.

Análisis gramático: Semántica

La semántica tiene que ver con el significado de las palabras. Lo que se pretende hacer en este estudio semántico es establecer el significado correcto de las palabras que se encuentran en determinado pasaje. Para lograr esta meta se debe considerar lo siguiente:

  1. Seleccionar las palabras más significativas del texto. De acuerdo al erudito bíblico Walter Kaiser, una palabra es significativa cuando responde a alguno de los siguientes criterios: a) desempeña un papel clave en el pasaje que se interpreta; b) ha aparecido frecuentemente en el pasaje y/o en contextos anteriores; y c) es importante en el curso de la historia de la salvación (p.ej. gracia, redención, pecado, etc.). Una vez hecha la selección,
  2. Leer el contexto inmediato del pasaje donde se encuentran las palabras. En algunos casos, especialmente en los libros de pocos capítulos, el contexto será la totalidad del libro. Esta clase de lectura ayudará a que veamos con mayor claridad la forma en la que el autor está usando sus palabras, librándonos de caer en el error de sacar sus palabras fuera de su contexto literario.
  3. Leer varias veces el pasaje utilizando otras versiones (RV60, NVI, NTV, BTX, LBLA). Al ver como han sido traducidas en otras versiones de la Biblia las palabras que estamos considerando nos permitirá tener un mejor entendimiento de lo que esos términos significan.

Todo esto nos debe dar una idea preliminar del significado de las palabras en consideración.

En el siguiente artículo veremos los pasos a seguir para confirmar si nuestra idea preliminar es correcta o no.

Y recuerda que esta clase de estudio es importante puesto que el saber bien lo que las palabras quieren decir nos ayudará a entender mejor la idea que el autor bíblico quiso trasmitir a su audiencia original. Así que, esfuérzate en esta privilegiada tarea exegética.


[1] El método de la cuadriga fue establecido oficialmente en la Edad Media y consistía en buscar cuatro significados para cada texto. El significo literal, moral, alegórico y anagógico. Por ejemplo, cuando el texto hablaba de Jerusalén, estos intérpretes le asignaban cuatro significados a la palabra. El literal que era la ciudad histórica de Jerusalén, el moral que era una referencia al alma del hombre, el alegórico que decía que Jerusalén era la iglesia y el anagógico que decía que Jerusalén era el cielo. De manera que cada texto tenía cuatro sentidos o significados.

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