Historia de la Iglesia (Controversias cristológicas)

Mucha de la historia de la Iglesia que hemos estado contando ha ocurrido en la parte occidental del antiguo Imperio Romano. Ahora nos enfocaremos brevemente en algunos eventos que tomaron lugar en la parte oriental del Imperio.

La Iglesia Oriental

Mientras el Occidente quedaba sumido en el caos tras las invasiones, en el Oriente (conocido también como el imperio Bizantino) continuaron las letras y los estudios en las ciencias de la antigüedad. Debido a esto, surgieron varias controversias eclesiásticas, especialmente en torno a la cristología y más tarde en torno al uso de las imágenes.

Las controversias cristológicas

Estas controversias que tratan sobre las naturalezas divina y humana de Cristo dieron como origen a cuatro concilios donde se estableció con mayor claridad la relación que hay entre estas dos naturalezas.

  • El primer concilio tuvo lugar en Éfeso en el año 431 d.C. Allí se condenó el Nestorianismo, que decía que en Cristo hay dos naturalezas y dos personas, una persona humana y otra divina.
  • El segundo concilio se reunió en Calcedonia (451 d.C.) y condenó el monofisismo, la doctrina según la cual hay en Cristo una sola naturaleza, la divina, pues la humana quedó absorbida en la divinidad. Había también otra variante del monofisismo y era que al unirse ambas naturalezas en la persona de Cristo se formó un nueva naturaleza mezclada. De manera que Jesús ni era totalmente hombre, ni era totalmente Dios, más bien, tenía una naturaleza con propiedades divinas y humanas. El Concilio condenó todo esto y declaró que en Cristo solo hay dos naturalezas unidas en una sola persona, pero que esa unión es inconfundible (no se mezcla), inmutable, indivisible e inseparable. Esta es la doctrina que la mayoría de las Iglesias hasta el día de hoy sostenemos como verdadera.
  • El tercer concilio que tomó lugar en Constantinopla en 553 d.C. condenó los escritos de tres autores que algunos consideraban “nestorianos”, los escritos se llamaban los “Tres capítulos”.
  • El cuarto concilio que también ocurrió en Constantinopla (680–681 d.C.) condenó el monotelismo, doctrina según la cual hay en Cristo una sola naturaleza y por lo tanto, una sola voluntad, la divina. En este concilio se dejó en claro que Cristo tenía dos voluntades, por cuanto hay dos naturalezas en una sola persona y que su voluntad humana estaba sujeta a la divina.

Una de las razones por las que hubo todas estas controversias, y tantos intentos de lograr una fórmula que todos pudieran aceptar, fue la repetida intervención de los emperadores, quienes deseaban que todos los cristianos concordaran en cuestiones doctrinales, para que así apoyaran sus políticas, no sólo en materia religiosa, sino también en otras cuestiones. Sin embargo, todo esto estuvo bajo la providencia de Dios y el Señor lo usó para traer mayor claridad y precisión cristológica a su Iglesia.

Estas controversias cristológicas dieron origen a varias iglesias disidentes o independientes que perduran hasta nuestros días, estas iglesias son las “nestorianas” y “monofisitas”.

Los “monofisitas” se hicieron fuertes en Armenia, Etiopía, Egipto y Siria, mientras que los “nestorianos” se hicieron particularmente presentes en Persia. De allí se extendieron hacia Arabia, India y hasta China. Hoy se concentran mayormente en Irán, Irak y Siria.

La controversia sobre las imágenes

  • La última gran controversia doctrinal de este período tuvo que ver con la cuestión de las imágenes. Varios emperadores promulgaron edictos contra su uso; pero muchos entre el pueblo, y especialmente los monjes, insistían en ellas. Por fin, tras largos debates, el concilio eclesiástico que se llevo a cabo en Nicea en el 787 d.C. declaró que la adoración en el sentido estricto se le debe sólo a Dios, pero que las imágenes han de recibir veneración. Aunque esta controversia tuvo lugar mayormente en el Oriente, también se hizo sentir en el Occidente.
  • Lamentablemente, este fue uno de los concilios donde la Iglesia se equivocó, ya que ninguna imagen merece ni adoración ni veneración de parte del pueblo de Dios.

Como podemos ver, la Iglesia ha tenido muchos aciertos en estos concilios, sin embargo, como es evidente del concilio sobre la imágenes, no siempre ha tomado las mejores decisiones. Por eso, mantengamos lo bueno que ha hecho la Iglesia en sometimiento a la Palabra de Dios y rechacemos y aprendamos de sus errores buscando siempre ser fieles a la Sola Scriptura.


Referencias

González, J.L. (1995). Bosquejo de Historia de La Iglesia. Decatur, GA: Asociación para la Educación Teológica Hispana.

Escrito por Pastor Luis Garcia

Licenciado en Sagrada Teología del Seminario Teológico Presbiteriano San Pablo de Merida, Yucatan y profesor del mismo desde el 2015 en las areas de Biblia y Teología. Pastor ordenado por la Iglesia Nacional Presbiteriana de Mexico desde el 2015 y autor del libro Post tenebras, lux: Recobrando la doctrina reformada.

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