Venezuela: Una Oración de Justicia

4 Formas de Orar por y con Nuestros Hermanos Venezolanos

La crisis en Venezuela no es nueva. Cada día desde hace décadas ha ido empeorando, hasta que el día de ayer, el líder del partido de oposición, Juan Guaidó, tomó posesión como presidente interino con el propósito de llamar a nuevas elecciones que no se vean intervenidas por el actual gobierno de Nicolás Maduro.

En medio de todo el caos que vemos en televisión, y más para quienes hemos tenido la dicha de conocer, convivir, y amar a algún hermano venezolano, es evidente que el estado de derecho se ha corrompido en ese país, y rápidamente tenemos el instinto de gritar ¡Justicia! Y está bien. Es correcto pedir justicia. Sin embargo, recordemos que la verdadera justicia es aquello que se apega a los estándares bíblicos. La justicia perfecta es encontrada únicamente en Cristo, y muchas veces sería mejor rogar por gracia y por misericordia.

¿Cómo podemos orar por y con nuestros hermanos en Venezuela? Así es, no solo por ellos, sino con ellos…

  1. Reconocer y Adorar a Dios por ser soberano sobre todo. Adorar es necesario aún en medio de la dificultad. Ante todo, Dios merece nuestra adoración por ser justo, santo, soberano, perfecto, y todopoderoso. Venezuela y su dificilísima situación no se encuentra fuera del poder, el control y los decretos soberanos de Dios. Romanos 11:33-36 y Colosenses 1:15-16 no dejan de ser verdad en Venezuela, ni dejan de ser ciertos por lo que allí ocurre. Cristo tiene dominio y poder sobre las autoridades de este mundo, y a Él sea la gloria por ello.
  2. Interceder junto con nuestros hermanos Venezolanos en arrepentimiento. Una y otra vez a lo largo de la meta-narrativa bíblica, Dios utiliza juicios contra las naciones como llamados al arrepentimiento. Existen hermanos venezolanos que reconocen lo que ha sucedido como una consecuencia de haberse apartado de Dios como nación (lo cual también debe ser una advertencia para México). Así pues, unámonos a las voces que claman en arrepentimiento, pidamos perdón a Dios por nuestros pecados, y supliquemos al Señor tener misericordia de nuestra nación hermana. Nehemías 1:4-11.
  3. Agradecer a Dios por las bendiciones en medio de la calamidad. En medio de temporadas de incertidumbre y turbulentas como estas, se nos olvidan las bendiciones básicas, aún la más básica de todas: Estamos vivos. Respiramos aire provisto por Dios con cuerpos que el Señor permite sigan funcionando. Si tenemos un alimento, o dos, o tres al día, es bendición del Señor. Si estamos fuera de nuestro país y podemos tener quizá una mejor calidad de vida de aquella que tendríamos en nuestro país de origen, esto también es una bendición de parte de Dios. Por todo eso y más, no dejemos de dar gracias a Dios en todo momento. Agradezcamos también que Dios es Soberano, que Él tiene el control, que Él es santo, que de alguna manera Él ha permitido pasar a Venezuela por esta situación para Su gloria y para la edificación de nuestros hermanos venezolanos. Romanos 8:28 sigue siendo una realidad para nosotros y para nuestros hermanos venezolanos en esta circunstancia. Por tanto, 1 Tesalonicenses 5:18 sigue siendo vigente para ellos y nosotros hoy.
  4. No dejemos de pedir. Hemos reconocido a Dios y le hemos adorado por ser soberano, poderoso, fuerte en batalla. Nos hemos unido a nuestros hermanos venezolanos en arrepentimiento y confesión. Hemos agradecido a Dios por sus bendiciones en medio de la calamidad. Pero también Dios nos llama a pedir. Mateo 7:7-12 nos enseña que si pedimos conforme a la voluntad de Dios, Él nos dará lo necesario para hacer su voluntad. Esta bien pedir cosas como estabilidad política, esta bien pedir que mejore la economía, está muy bien pedir que se evite el conflicto armado, y que se llegue a una solución pacífica. Podemos y debemos pedir por todas estas cosas. Pero no dejemos de pedir que el evangelio sea proclamado en medio de esta situación. No dejemos de pedir por un avivamiento conforme a la sana doctrina en Venezuela y Latinoamérica. No dejemos de pedir que el Espíritu Santo muestre su fruto en nuestros hermanos venezolanos y en nosotros en medio de esta situación. No dejemos de pedir por la Iglesia en Venezuela. No dejemos de pedir que Cristo sea exaltado y sea preeminente en el país. Y no dejemos de pedir que regrese pronto en gloria, para establecer finalmente y en todo su esplendor, su reino de paz. No dejemos de pedir por Venezuela.

Oremos por nuestros hermanos venezolanos. Oremos por nuestra nación hermana. Pero siempre conforme a lo que se encuentra en la Palabra De Dios.

Hermano venezolano, Venezuela, México ora por ti, y contigo.

Escrito por Dr. J. Alberto Paredes

Médico graduado de la Universidad Anáhuac Mayab. Director y Fundador de Enviados México. Estudiante de Maestrías en Divinidades y en Estudios Teológicos del Seminario Teológico Reformado de Charlotte, Carolina del Norte. Ha publicado entradas en otros ministerios como Dios es Santo; y artículos oficiales en el Christian Research Institute. Pasión creciente por la Palabra, y pasión por su país. Promoviendo la Reforma en México, Por Su Gracia...Para su Gloria.

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