Objeciones al Dios de la Biblia

Objeción I: Dios no existe

Según el Oxford Handbook of Atheism, el porcentaje de ateos y agnósticos es del 7% de la población global. En cifras concretas, esto significa entre 450-500 millones de personas que profesan una religión atea o agnóstica. A continuación, algunos de los países que tienen los porcentajes más altos de ateísmo.

• Republica de Checoslovaquia – 55% (4,649,620)
• Francia – 41% (19,965,630)
• Alemania – 36% (24,564,226)
• Países Bajos – 34% (4,303,110)
• Bélgica – 34% (2,857,053)
• Reino Unido – 30% (14,579,992)
• Corea del Sur – 28% (10,419,885)
• Japón – 28% (29,766,356)
• España – 21% (7,633,561)
• China – 17.9% (234,595,000)
• Rusia – 17% (18,971,229)
• Uruguay – 14% (232,018)
• Italia – 13% (6,648,003)
• Israel – 11% (524,780)
• Estados Unidos – 8% (18,625,556)
• México – 6% (3,685,552)
• India – 2.5% (27,691,000)

¿Qué genera en ti saber todos estos números?

Sin perder de vista la soberanía de Dios sobre la salvación, ¿qué es lo que la iglesia debería hacer más? ¿A qué fue llamada?

¿Qué harás tú?

Razonando la existencia de Dios

Sensus divinitatis.

Lo primero que debemos entender es lo que Pablo escribe a los Romanos:
Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado.  Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa… De hecho, cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por naturaleza lo que la ley exige, ellos son ley para sí mismos, aunque no tengan la ley. Éstos muestran que llevan escrito en el corazón lo que la ley exige, como lo atestigua su conciencia, pues sus propios pensamientos algunas veces los acusan y otras veces los excusan. (1:18-20, 2:14-15).

Este pasaje nos enseña que Dios se ha manifestado a través de la creación y de la conciencia a todos los hombres, lo que significa que cada ser humano tiene un conocimiento innato (i.e. sensus divinitatis) sobre la existencia de su Creador. Sin embargo, lo que el ser humano hace con este conocimiento, especialmente los ateos, es obstruirlo, suprimirlo y negarlo con su pecado y maldad.

¿Cómo podemos ayudar a estas personas?

Una de las mejores maneras para ayudar a los ateos es preguntándoles cómo explican la existencia del mundo material. Y como veremos, cualquiera que sea su respuesta, ésta entrará en alguna de las siguientes posibilidades.

El universo es sólo una ilusión.

Aunque tuvo algunos proponentes en el pasado, esta posibilidad es un argumento insostenible y verdaderamente ilógico que no requiere mucha explicación. Basta sólo decir que el hecho de que somos agentes morales y racionales viviendo en un mundo con el que podemos interactuar mediante nuestros sentidos muestra lo insostenible de ver el cosmos como una ilusión.

El universo se creó a sí mismo.

El problema de esta declaración es que, si hubo un momento en el que no había nada, ¿qué habría hoy? Nada. Como bien dijo un antiguo filosofo llamado Parménides: ex nihil, nihil fit que significa “de la nada, nada surge.” Y aunque él utilizó dicha declaración para otros fines, la realidad es que es completamente verdadera su observación. Ya que “nada” sólo puede producir “nada.” Por lo tanto, si hubo un momento en donde no existía la materia, entonces hoy no existiría absolutamente nada. Pero existe, por consiguiente, la pregunta sigue siendo cómo llegó a estar presente este cosmos.

Para este punto sólo hay dos opciones viables:

El universo es auto existente y eterno.

Esta es la postura de los ateos. Y aunque pareciera ser la correcta, pues es la que se nos ha enseñado en las aulas de las escuelas públicas, no obstante, la ciencia especialmente la física y la astronomía han comprobado lo contrario. Es decir, que hubo un punto en donde la materia, el tiempo y la energía comenzaron a existir, arrojando a esta teoría muy lejos de la verdad. Recientemente, el Dr. Stephen Meyer impartió una conferencia en Ligonier titulada “Rock of Ages, and the age of rocks” en la que argumentó, convincentemente, que la materia tuvo un origen basándose en el hecho de que el universo está expandiéndose.

¿Qué opción lógica nos queda para explicar la existencia del cosmos?

El universo fue creado por un Ser auto existente y eterno.

Esto es verdad, no sólo porque es la única opción que queda dentro de esta clase de argumentación, sino principalmente porque la Biblia así lo declara en muchos pasajes, tales como Genesis 1:1, Romanos 11:36 y Apocalipsis 4:11.

Además de esto, podemos echar mano de algunos de los argumentos de Tomás de Aquino en relación con la existencia de un Creador. Por ejemplo…

Verdaderos efectos tienen una verdadera causa. Por más sencillo que suene, es importante enfatizar que, si este universo tuvo un comienzo, lógica y necesariamente tiene que haber alguien o algo eterno e inmaterial que haya causado la existencia del cosmos. Ya que “de la nada, nada surge”.

Diseño y propósito en el universo. El diseño y orden que hay en el mundo no son “estructuras aparentes” como la comunidad científica y atea propone, en realidad sí existe un orden maravilloso en el cosmos, el cual sólo pudo ser producto de una mente y no de un proceso natural (i.e. al azar o sin dirección alguna) de evolución. La suerte no puede producir nada, sólo un ser inteligente puede crear, diseñar y establecer propósitos a su creación.

Conclusión:

De esta manera podemos ayudar, con la gracia de Dios, a que estos ateos vean que la fe cristiana no es irracional. Una vez hecha esta clase de argumentación sobre la existencia de Dios, podemos proceder a presentarles la historicidad de Cristo, de su muerte y su resurrección como también la confiabilidad de las Escrituras para luego presentarles el significado de la muerte y resurrección de Jesucristo, orando que Dios les conceda ojos espirituales para ver y abrazar al Señor como Salvador.

Escrito por Pastor Luis Garcia

Licenciado en Sagrada Teología del Seminario Teológico Presbiteriano San Pablo de Merida, Yucatan y profesor del mismo desde el 2015 en las areas de Biblia y Teología. Pastor ordenado por la Iglesia Nacional Presbiteriana de Mexico desde el 2015 y autor del libro Post tenebras, lux: Recobrando la doctrina reformada.

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