¿Buenas Intenciones?

Los Errores en el Discurso de Victoria Presidencial.

Dr. J. Alberto Paredes

Lunes 2 de julio de 2018 – Se vive una jornada electoral histórica para el país. Andrés Manuel López Obrador, es declarado vencedor en la contienda electoral.

Minutos más tarde, como se espera, el ahora ‘presidente electo’ dirige su primer discurso a la nación desde un hotel en la Ciudad de México. Posteriormente, repite prácticamente el mismo discurso, ahora en el Zócalo capitalino ante miles de seguidores que, entre cánticos y vítores, celebran la victoria de su candidato.

Habla de manera sobria, mesurada, como el buen político que es, la multitud le aplaude. Hagamos pausa. ¿Realmente todo lo que dijo fue bueno? ¿Cuáles son los errores implícitos dentro del mensaje a la nación del ahora presidente electo?

Debemos someter todas y cada una de las palabras e ideas del ‘elegido’ del pueblo a la verdad bíblica. Es importante que cada uno de nosotros hagamos este ejercicio siempre, y con todas las personas, pues la Palabra de Dios es la única autoridad confiable para nuestras vidas.

Específicamente en este caso, he elegido un personaje que nos servirá como comparación: David, rey de Israel. David y Andrés Manuel, son hombres amados por muchos en su nación (1 Samuel 18:5,14-16)y fueron elegidos para ejercer a cargo el puesto de gobierno más alto dentro de la misma (1 Samuel 16:1-13). Para algunos seguidores de AMLO, podría parecer injusto compararle con el rey David, un varón conforme al corazón de Dios. Sin embargo, tomemos en cuenta que el estándar por el cual Dios juzgará cada una de las obras de Andrés Manuel como gobernante no será David (un rey imperfecto), sino Cristo mismo, el Rey perfecto, justo, santo y soberano. De manera que considero comparar a Andrés Manuel con David como una ventaja, para Andrés Manuel, claro está.

Debo aclarar, que el orden en el que presentaré estas ideas falsas no es precisamente el orden en el cual fueron expresadas por el futuro mandatario. Tampoco es el propósito del artículo hacer un análisis textual línea por línea de todo su discurso. No es mi intención meterme en cuestiones políticas per se; sino más bien, exponer aquellas ideas de fondo en las cuales el señor Andrés Manuel está profundamente equivocado.

Por último, también me es necesario afirmar que es Dios mismo quien soberanamente ha puesto a este hombre por presidente, y yo no soy quién para desafiar al Omnipotente y Sabio Dios. Sin embargo, esta verdad no significa que no debamos evaluar sus ideas a la luz de la Palabra de Dios. Llamo a todos los lectores a amar a Andrés Manuel, a orar por él, a suplicar por su conversión y la salvación de Su alma. Pero también reafirmo que debemos ser críticos sobre lo que sucede a nuestro alrededor, y sujetar todo a la Palabra de Dios.

Dicho todo lo anterior, damos inicio a esta evaluación.

1. Corrupción —¿De dónde viene?

El Sr. Andrés Manuel manifiesta un buen deseo:

“La transformación que llevaremos a cabo consistirá, básicamente, en desterrar la corrupción de nuestro país. No tendremos problema en lograr este propósito…erradicar la corrupción y la impunidad será la misión principal del nuevo gobierno… La corrupción no es un fenómeno cultural sino el resultado de un régimen político en decadencia”.

Andrés Manuel piensa que la corrupción es un problema que viene de fuera, causado por un mal gobierno, sin entender que el problema viene del corazón de todos y cada uno de los seres humanos. Esto es algo tremendamente importante, pues si está equivocado en el origen, entonces, las soluciones que proponga no funcionarán. Para poner un ejemplo, como médico, si mi diagnóstico está equivocado, mi tratamiento no hará que el paciente mejore, peor aún, podría hacerle más daño que beneficio.

David, en cambio, entiende de dónde viene el pecado y la corrupción, entiende también que es un problema generalizado, que nadie está libre, y que necesita de Dios para hacer frente a tal problema:

Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; no hay quien haga el bien.Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido, que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

-Salmos 14:1-3

Porque yo reconozco mis rebeliones… Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos… He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.

-Salmos 51:3-5

David reconoce que el pecado, la corrupción, y la maldad, es algo que se origina desde dentro del ser humano, y de absolutamente todos los seres humanos. Y en vez de tratar de encontrar culpables como Adán en el huerto (Génesis 3:12), él acepta su propia responsabilidad, y esto le permite tomar la decisión correcta: arrepentirse, y buscar que sea Dios quien transforme su corazón:

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones… Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.

-Salmos 51:1,10

2. Felicidad —¿Dónde encontrarla?

Otro buen deseo del futuro gobernante:

“El propósito es fortalecer el mercado interno, tratar de producir en el país lo que consumimos y que el mexicano pueda trabajar y ser feliz donde nació…”

Es bien sabido que López Obrador es un arduo luchador contra la pobreza. Y eso está muy bien. Sin embargo, cuando esta es ligada a la infelicidad, o bien, la riqueza, el trabajo, y una economía saludable son sinónimo de gozo, tenemos un verdadero problema.

La Palabra de Dios nos muestra de manera clara dónde es que podemos hallar el gozo perdurable. David escribe lo siguiente:

Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; no hay para mí bien fuera de ti… Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.

-Salmo 16:2,11

Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

-Salmo 19:8

David explícitamente nos muestra que el gozo verdadero se encuentra al estar en constante comunión con Dios, al meditar en Su Palabra, y que esta misma Palabra Santa provoca un gozo muchísimo mayor al de las riquezas terrenales. De nuevo, un mal diagnóstico del Sr. López Obrador, que, sin importar lo que pueda hacer al respecto, no conseguirá su objetivo.

3. Pluralidad —Una Ilusión Enmascarada

 Obrador menciona entre sus líneas de discurso:

“El Estado dejará de ser un comité al servicio de una minoría y representará a todos los mexicanos: a ricos y pobres… creyentes y no creyentes, a seres humanos de todas las corrientes de pensamiento y de todas las preferencias sexuales. Escucharemos a todos, atenderemos a todos, respetaremos a todos…”

Con todo respeto, esto es imposible. Cuando te diriges a sectores tan distintos de la población, no puedes representar a todos por igual. Los creyentes evangélicos querrán ser representados en su defensa a la vida y al matrimonio como lo establece la Palabra de Dios. Los no creyentes y la comunidad LGBT querrá ser representada para todo lo contrario. ¿A quién servirá realmente Andrés Manuel? No importa a quién, a uno le habrá fallado. ¿Someterlo al voto popular? Algo que sólo se le ocurriría a alguien que no entiende que el mal reside en toda la sociedad, y en cada individuo. Y que necesitamos estándares objetivos de moralidad que sólo presenta la Palabra de Dios. Jesús mismo dice, “no puedes servir a dos señores (Lucas 16:13)”.

David en cambio, no somete sus acciones a la opinión pública, sino que sólo se somete al Señor. No sólo eso, sino que hace una marcada distinción entre lo que él representa, el pueblo elegido de Dios, y todo aquél que no está dispuesto a adorar al verdadero Dios de los Ejércitos.

Dejando de lado el temor a lo que puedan pensar sus opositores, en una de sus primeras declaraciones públicas, llama ‘filisteo incircunciso’ a su famoso rival Goliat (1 Samuel 17:36), que no hacía nada más que venir de una nación que “pensaba distinto”, y eso había llevado a estas naciones a la guerra.

Hoy, necesitamos hombres dispuestos a defender la verdad, aún a pesar de lo que sus rivales puedan pensar o sentir. David pudo hacer esto porque amaba profundamente al Señor, y no tenía problema con manifestarlo:

De cierto, oh Dios, harás morir al impío…Porque blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos toman en vano tu nombre. ¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos? Los aborrezco por completo; los tengo por enemigos.

-Salmo 139:19-22

4. Gratitud y Promesas —Prioridades y Falsas Esperanzas 

Andrés Manuel finaliza su discurso:

“Agradezco las muestras de solidaridad que he recibido de dirigentes y de organizaciones sociales, políticas y religiosas del mundo… A todos, nuestro sincero agradecimiento y respeto… También mi gratitud a las benditas redes sociales”.

La gratitud implica reconocer que un buen acto ha sido realizado por alguien en mi favor. Al llegar al final del discurso, el futuro presidente de nuestra nación agradece a los votantes, a otros mandatarios, incluso a las ‘benditas redes sociales’. El Dios soberano, Aquél que determinó que fuera él quien ganara la elección, al que se le debe toda gloria, honra y honor, nuestro Señor Todopoderoso no es mencionado. Esto no va a poner triste a Dios ni mucho menos. El Creador del universo no necesita su alabanza y gratitud para ser feliz. Pero sí manifiesta una realidad preocupante: O bien Andrés Manuel no reconoce a Dios como Aquél a quien debe agradecer, o su temor al hombre es mayor que su temor a Dios, por lo cual no lo manifiesta en público.

Cualquiera de los dos escenarios es terrible, lo más probable es que Dios no sea una prioridad en su vida. ¿Estoy siendo muy severo? Puede ser. ¿Pudo ser un simple olvido? Habrán sido dos, en su segundo discurso en el Zócalo repite la fórmula. En fin, alguien que está más pendiente de bendecir a las redes sociales y agradecer a Belinda antes que hacer lo propio con su Creador, muy probablemente no le tiene como prioridad.

Finalmente, este hombre que no comprende el origen de la corrupción, no conoce la verdadera felicidad, está dispuesto a engañar a algunos para ganar el favor de todos, y que agradece a todos menos a Dios, es el mismo que manifiesta lo siguiente:

“Amigas y amigos: Reitero el compromiso de no traicionar la confianza que han depositado en mí millones de mexicanos. Voy a gobernar con rectitud y justicia. No les fallaré… Deseo con toda mi alma poner en alto la grandeza de nuestra patria, ayudar a construir una sociedad mejor y conseguir la dicha y la felicidad de todos los mexicanos. ¡Muchas gracias!”

Amigo lector, Andrés Manuel López Obrador nos va a fallar. Va a gobernar eventualmente de manera corrupta. No logrará la dicha y felicidad de nadie. No deseo que esto suceda, no quiero nada malo para él o para México. Pero debemos entender que es pecador. Y no solo él, cualquiera que fuera a gobernar eventualmente fallaría, traicionaría a quienes ha prometido no fallarles, y no podrá lograr la felicidad de la nación.

Para quienes confían en él plenamente, la Palabra de Dios dice: “Maldito el hombre que confía en el hombre” (Jeremías 17:5). Tenemos que sacudirnos de las mentiras de los hombres, y conocer que nuestra única esperanza es Dios.

Andrés Manuel confía demasiado en sí mismo, y esto posiblemente acarree muchos problemas futuros para él y para quienes confían en él plenamente. David, por otro lado, entiende que la salvación es del Señor y que la esperanza se encuentra solo en Dios:

Tú no puedes ir contra este filisteo a pelear con él, porque tú eres un muchacho y él ha sido un guerrero desde su juventud. Pero David respondió a Saúl: …El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, me librará de la mano de este filisteo. Y Saúl dijo a David: Ve, y que el Señor sea contigo. Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado. El Señor te entregará hoy en mis manos, y yo te derribaré y te cortaré la cabeza… para que toda la tierra sepa que hay Dios en Israel, y para que sepa toda esta asamblea que el Señor no libra ni con espada ni con lanza; porque la batalla es del Señor y El os entregará en nuestras manos.

-1 Samuel 17:32-37, 45-47

…porque tú eres mi esperanza; oh Señor Dios, tú eres mi confianza desde mi juventud.

-Salmo 71:5

Entender de quién viene la salvación, el cambio verdadero, el gozo, el perdón de pecados, los corazones transformados, el bienestar de una nación y todas las bendiciones de la vida, permite que David no sólo de gracias, sino que adore públicamente, delante de toda la nación, al Señor que es Soberano por sobre todas las cosas:

Asimismo, se alegró mucho el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo.Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre.

-1 Crónicas 29:10-13

Con todo, David falló. No fue un rey perfecto. Aún así, la Palabra de Dios lo describe como un varón conforme al corazón de Dios (1 Samuel 13:14). Sin embargo, Dios había hecho un pacto con David, y le había prometido que de su descendencia vendría aquel Rey que reinaría por siempre, con justicia y rectitud perfectas. Cristo, el Hijo de David, es la encarnación de ese gobernante perfecto que David no pudo ser, y que Andrés Manuel no será. Nuestra confianza esté sólo en Él.

Deseo lo mejor para Andrés Manuel López Obrador. Y esto es lo siguiente: que entienda que es pecador, que la maldad no es producto del sistema corrupto, sino que el sistema corrupto es producto de la maldad humana. Deseo que el sepa que necesita un salvador, y que ese Salvador es Cristo Jesús. Deseo que gobierne nuestra nación con rectitud y justicia, sí. Pero no una rectitud y justicia propias, sino aquella de la cual somos revestidos por la sangre de Cristo Jesús. Deseo que sea un varón conforme al corazón de Dios, que encuentre gracia a los ojos de Dios, se arrepienta de sus pecados, y viva para darle gloria. Deseo lo mismo para ti, lector.

Te invito a que oremos por nuestro futuro presidente, no para que no nos falle, no para que nos haga felices, no para que sea incluyente; sino para que vea en Cristo al Rey Salvador, caiga de rodillas en gratitud y adoración, y que se levante para gobernar conforme a la verdad de Su Palabra.

Puedes escuchar el discurso completo a continuación, o leerlo haciendo click aquí.

Escrito por Dr. J. Alberto Paredes

Médico graduado de la Universidad Anáhuac Mayab. Director y Fundador de Enviados México. Estudiante de Maestrías en Divinidades y en Estudios Teológicos del Seminario Teológico Reformado de Charlotte, Carolina del Norte. Ha publicado entradas en otros ministerios como Dios es Santo; y artículos oficiales en el Christian Research Institute. Pasión creciente por la Palabra, y pasión por su país. Promoviendo la Reforma en México, Por Su Gracia...Para su Gloria.

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